MEDICINA Y SOCIEDAD
REVISTA TRIMESTRAL - ISSN 1669-7782
Año 27 , Nº3 2008

 

Comentario de libros

 

MEDICINA PREPAGA  

Beatriz Castro

Ana Casal  

Martín de Lellis

 

Políticas Públicas y Derecho a la Salud   

  

Este libro es, a nuestro juicio, la contribución más relevante al desarrollo del sistema de salud escrito en los últimos años.

Y lo es fundamentalmente por dos razones:

1) Viene a llenar el vacío existente en la materia, haciéndolo con mucha profundidad, tanto en los aspectos conceptuales como en los jurídicos, a la vez que reúne gran cantidad de información y antecedentes.

2) Coincide con el proceso en curso de legislar en la materia (ya hay un proyecto de ley con media sanción), por lo que, dado que los autores actuaron también en el Congreso, es de esperar que los conceptos que desarrollaron y los antecedentes reunidos, influyan en las

definiciones del cuerpo.

El vacío mencionado resulta particularmente notable, dado que los sistemas de cobertura médica tienen en la Argentina una larga tradición y un gran desarrollo. En efecto, las obras sociales, iniciadas progresivamente en las décadas del 50 y del 60, siguiendo los pasos de las mutualidades, se consolidaron fuertemente con la ley 18610 de 1970 hasta cubrir al 70% de la población hacia 1974.

Las empresas de medicina prepaga comenzaron en la década del 60, sin olvidar el ante-

cedente de las Clínicas por abono de los 50 y los sistemas de las Federaciones Médicas , surgidos poco después. Hasta la década del 90, fueron principalmente una alternativa de

cobertura para quienes no tenían Obra Social o, teniéndola, prefirieron optar por mejores servicios. Pero, a partir de entonces y como parte del proceso de desrregulación de las obras sociales encarado en esa época, se convirtieron en prestadores alternativos para algunas obras sociales o incluso compitieron con algunas de ellas por la captación de los aportes. La realidad es que hoy se han concentrado en empresas, por lo general poderosas, abarcando unos 3.000.000 de personas, sin contar a los afiliados voluntarios de diversas obras sociales

( las de personal de dirección de empresas- como OSDE- y algunas sindicales grandes –como OSECAC y Unión Personal).

Está claro que la cobertura de un 10% de la población y de un porcentaje bastante mayor del gasto en salud, no pueden quedar al arbitrio de empresas que, en muchos casos, han abu-

sado de la posición dominante que tienen sobre sus asociados y también sobre los prestadores.

Pero también habrá que cuidar que las regulaciones que se establezcan para proteger los derechos de los asociados con menos recursos o más enfermedad, no terminen deteriorando al propio sistema. Porque es común entre nosotros que medidas teóricamente deseables abran el camino para que la política, la burocracia, los intereses particulares y la ignorancia, terminen siendo una traba más al interés general.

Así, el libro incluye la consideración de temas críticos como la cobertura mínima obligatoria y la selección adversa, además de revisar las diferentes formas de financiación de la salud, su regulación como política pública y la experiencia Nacional e Internacional en la materia.

 

Eneas L.Pampliega