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MEDICINA Y SOCIEDAD 
REVISTA TRIMESTRAL - ISSN 1669-7782
Año 30, Nº2 2010

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Mesa Redonda

La consulta al revés: recetar, tratar, diagnosticar
Tema: La prueba frente a la incertidumbre: primero trato luego diagnostico


Autor: Dr. Francisco Maglio
Fecha: Jueves 1º de octubre


Afirmaba William Osler: “ La medicina es la ciencia de la incertidumbre y el arte de lo probable”. Eliminar la incertidumbre, por otra parte imposible, es un acto de soberbia de nuestras certidumbres. Hay que reconocerla e incorporarla al juicio clínico. La información científica la reduce pero no la elimina, como tampoco elimina todas las contradicciones, es más, a veces son igualmente válidas, como por ejemplo, la mecánica quántica de Plank y la relatividad de Einstein.
En medicina debemos acostumbrarnos a rescatar la validez de las contradicciones, no se trata de antibióticos versus flores de Bach, se trata de antibióticos y flores de Bach, no se trata de APS versus Hospital, se trata de APS y Hospital.
Debemos aprender a dudar metódicamente, que no es escepticismo, es cautela. Descartes no dijo“pienso, luego existo”, dijo “dudo, si dudo pienso, entonces, existo”.La realidad no es simple y homogénea, es compleja y heterogénea. Por eso dudamos y cuando dudamos ejercemos nuestra inteligencia. Solamente los dogmáticos no dudan, por eso son ignorantes.
Las pruebas (clínicas o complementarias) no siempre son tan categóricas como nos parecen, si las confundimos con la enfermedad (frecuente metonimia) entonces vamos a invertir la metodología racional. Primero trataremos y después diagnosticaremos; es casi un efecto catártico. Las cifras son promedios, no son personas, son complementarias y no suplementarias. La prioridad diagnóstica la tiene el paciente, en consecuencia el tratamiento no será un acto automático y
maquinal sino el producto, la consecuencia racional de “personalizar” la prueba en el enfermo y no de“pruebalizar” (valga el neologismo) al enfermo en la prueba. Esto significa “incorporar” la incertidumbre, no negarla ni que nos domine, no siempre es “sí” o“no”, muchas veces es “quizás” y esto nos obliga a reflexionar y pensar. Claro está que si nos dan 15 minutos por consulta, entonces seguiremos primero tratando y después diagnosticando, es una causa“institucional y política”, la cultura de la inmediatez y el vértigo. A esto se suma enfermos“demandantes” de soluciones rápidas, dentro de dicha cultura.
Primero tratar y después diagnosticar, es someternos (no conscientemente) a la falacia del “imperativo tecno‐terapéutico”: más tecnología (aparatos y remedios), mejor medicina. Si la tecnología está es para usarla y si se puede usar hay que usarla.
Recordemos la definición de enfermo de Unamuno: “…es un ser humano de carne y hueso que sufre, ama, piensa y sueña” Estas atribuciones deben ser tenidas muy en cuenta, tanto para el diagnóstico como para el tratamiento.
En cuanto a éste último, tener en cuenta el consejo con que cierra Aristóteles su Polis: “Hacer lo posible, de lo posible lo conveniente y siempre con mesura”