MEDICINA Y SOCIEDAD
REVISTA TRIMESTRAL - ISSN 1669-7782
Año 30, Nº2 2010
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Mesa Redonda
Picadura de insectos y arácnidos: de lo tóxico a lo alérgico
Tema: Escorpionismo. Casos reportados al Centro Nacional de Intoxicaciones
Autor: Dra. Cynthia Docampo
Fecha: Jueves 1º de octubre
Objetivos:
Señalar las principales diferencias entre los escorpiones de importancia sanitaria en nuestro
país y aquellos que no revisten toxicidad en el ser humano
Describir el cuadro clínico característico del escorpionismo y la necesidad del tratamiento
precoz en los casos moderados y severos
Dar a conocer los casos registrados en el Centro Nacional de Intoxicaciones (CNI), en el período
Enero de 2000 a Diciembre de 2008.
Resumen:
Los escorpiones o alacranes son artrópodos de origen acuático, pertenecientes al grupo de los
arácnidos. En el país habitan especies de sólo dos familias de escorpiones, Bothriuridae y Buthidae,
siendo ésta última la única responsable de accidentes humanos graves y fatales en nuestro país. Sólo el
género Tityus (Familia Buthidae) implica gravedad para el hombre. El género Bothriurus no es peligroso y
su diferente morfología ayuda en el diagnóstico cuando el paciente consulta con el ejemplar. Es de color
marrón oscuro a negro, pinzas cortas y gruesas y posee un solo aguijón en el extremo distal. El género Tityus es de color castaño claro, posee pinzas largas y delgadas y en el aparato inoculador posee un
aguijón y un apéndice anexo que semeja dos aguijones. El veneno de Tityus tiene acción neurotóxica,
actuando sobre los canales de sodio lo cual produce despolarización de las terminales nerviosas con
liberación masiva de catecolaminas y acetilcolina. Esto se expresa clínicamente en lo que se conoce con
el nombre de “tormenta autonómica” que se acompaña de sintomatología local: dolor agudo que lleva
al paciente a la consulta precoz.
La gravedad del cuadro clínico depende de varios factores: cantidad de veneno inyectado, especie y
tamaño del animal, peso corporal del afectado y de su susceptibilidad, siendo más grave la toxicidad en
niños.
El tratamiento consiste en neutralizar lo más rápidamente posible la toxina circulante, administrando el
antiveneno específico, además de brindar soporte vital avanzado al intoxicado.
En todos los casos la notificación obligatoria, a las autoridades sanitarias locales, proporciona
información veraz para planificar, implementar y evaluar intervenciones para la producción de
antivenenos.
En el Centro Nacional de Intoxicaciones sólo el 2% del total de las consultas corresponden a animales
ponzoñosos. De las cuales un 52% son por arañas, escorpiones y ofidios. De las mismas un 20% son
consultas por escorpiones con un aumento a casi el 30 % en los últimos años.