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MEDICINA Y SOCIEDAD 
REVISTA TRIMESTRAL - ISSN 1669-7782
Año 30, Nº1 2010

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Utilización de medicina alternativa o complementaria en una población pediátrica de un hospital de comunidad
Use of alternative or complementary medicine by the pediatric population of a community hospital

Servicio de Clínica Pediátrica del Departamento de Pediatría del Hospital Italiano de Buenos Aires.
Correspondencia: Dr. Alfredo Eymann alfredo.eymann@hiba.org.ar

Dr. Alfredo Eymann, Dra. María M. Bellomo, Dra. Cristina Catsicaris
y Dr. Carlos Wahren

 

Arch Argent Pediatr 2009; 107(4):321-328

RESUMEN
Introducción. La consulta pediátrica en el ámbito de las medicinas alternativas o complementarias es una práctica cada vez más frecuente.
Objetivos. Conocer la prevalencia de uso, los motivos para consultar, los beneficios percibidos y la comunicación al pediatra de cabecera, de familias que consultan en medicina alternativa o complementaria.
Métodos. Estudio de corte transversal. Se incluyeron todos los niños sanos de 4 a 17 años que concurrieron a la Central de Emergencias Pediátricas acompañados por un adulto responsable.
La muestra se tomó en forma consecutiva y por conveniencia.
Resultados. Se invitó a participar del estudio 280 acompañantes de niños y completaron la encuesta 246. Todos los pacientes tenían sus necesidades básicas satisfechas y un seguro de salud. La media de edad de los niños fue de 9,2 y la de los acompañantes, de 39,6 años.
El 84,5% conocía alguna medicina alternativa o complementaria y el 13% había consultado en esas prácticas en alguna oportunidad. La homeopatía fue la más conocida (76%) y la más consultada (8,8%). El 96,7% de los niños que utilizaron una medicina alternativa o complementaria continuaron con el pediatra de cabecera, pero el 42% de los acompañantes no se lo comunicó. Entre los que consultaron a medicinas alternativas, el 42% manifestó que le brindaron mayor tiempo en la consulta, habían mejorado los síntomas por los que consultaron en el 78,5% y habían dado respuesta al problema de
salud en el 87%.
Conclusión. El 84,5% de los encuestados conocía alguna medicina alternativa o complementaria y el 13% de los niños había acudido a ella en alguna oportunidad. La homeopatía fue la más conocida y la más consultada. Casi el total de los niños que consultaron por medicina alternativa o complementaria continuaron el seguimiento clínico con el pediatra de cabecera, pero el 42% de los acompañantes no se lo comunicó.
Palabras clave: medicina alternativa o complementaria,niños, relación médico-paciente.
SUMMARY
Introduction. Consultation to complementary and alternative medicines (CAM) in the pediatric population is becoming more frequent.
Objectives. To assess the prevalence of the consultations, the communication with their doctors and the characteristics of patients and families who consult CAM.
Methods. A transversal study was done. All healthy children age 4 to 17 who attended with a responsible adult to the emergency unit were included. The sample was taken in a consecutive non randomized way.
Results. Two hundred and eighty carers of the children were invited to participate in the study and 246 completed the survey. All of the patients had their basic needs satisfied and a health insurance. The medium age of the children was 9.2
and the one of the carers 39.6 years. In 72% of the visits the carer was the mother and in 24% the father. Some CAM was known by 84.5% and 13% had consulted in some opportunity. Homeopathy was the most known (76%) and consulted (8.8%). 96.7% of the children that used a CAM continued their clinical follow-up with their pediatrician but 42% of the carers did not tell this to the pediatrician. The carers of the patients who consulted CAM said that more time was given
in the visit (42%), the symptoms for which their consulted got better (78.5%) and they found an answer to their child’s health problem (87%).
Conclusions. From surveyed people, 84.5% knew about CAM and 13% of the children had consulted at some moment. Homeopathy was the most known (76%) and the most consulted (8.8%). Almost all of the children that consulted a CAM continued their clinical follow-up with their pediatrician but 42% didn’t tell them about their consultation.
Key words: complementary and alternative medicine,children, doctor-patient relationship.

INTRODUCCIÓN
La medicina alternativa o complementaria se puede definir como el conjunto de sistemas, prácticas o productos médicos y de atención de la salud no considerados parte de la medicina convencional que, en nuestro país, es la medicina alopática occi-

Artículo original
322 / Arch Argent Pediatr 2009;107(4):321-328 / Artículo original .1,2
En la República Argentina, el sistema de enseñanza y práctica de la medicina está basado predominantemente en este modelo, es decir que las medicinas alternativas o complementarias no tienen un papel determinante dentro del sistema
nacional de salud.
Sin embargo, la consulta a las medicinas alternativas o complementarias en la población pediátrica es una práctica cada vez más frecuente. Se ha descrito su uso en niños con enfermedades crónicas, como artritis reumatoidea juvenil, asma, cáncer,
fibrosis quística y trastornos neurológicos, en una prevalencia que alcanza hasta el 89% de estos niños al ser interrogados en clínicas específicas.3-7
En estudios de niños sin ningún cuadro crónico, la prevalencia de uso tuvo una variación del 2-58%.8-15
Si bien en la Argentina no existen registros sobre la prevalencia de consulta a las medicinas alternativas o complementarias en niños, un estudio realizado en nuestro país en 2003 mostró que alrededor del 55% de los pacientes adultos encuestados había utilizado medicina alternativa o complementaria en algún momento.16
Los pediatras no suelen estar familiarizados con las medicinas alternativas o complementarias dado que tales prácticas no están incluidas en la currícula de las facultades de Medicina; en forma reciente, algunas universidades de EE.UU. y de
la Argentina están comenzando a considerarla en sus programas17 y la Academia Estadounidense de Pediatría incluyó en su sitio una Sección Provisional sobre Medicina Complementaria, Holística e Integrativa.18 La actitud del médico en relación a la pesquisa de uso de medicina alternativa o complementaria por parte de sus pacientes depende de múltiples factores, entre otros, su propia experiencia personal.19 Si el médico no investiga acerca de su empleo, el paciente puede no comunicarlo por no percibir el ambiente propicio para hacerlo.
El resultado de esta falta de comunicación médico- paciente puede propiciar situaciones clínicas de riesgo ya que, para la mayor parte de la población, las medicinas alternativas o complementarias son métodos naturales carentes de efectos adversos o sin interacciones negativas cuando se emplean solas o conjuntamente con medicamentos convencionales.8
Las medicinas tradicionales o indígenas se refieren a prácticas que son frecuentes en América como herencia de los pueblos aborígenes. Son de fácil acceso y están arraigadas en la cultura de la comunidad, principalmente en las poblaciones rurales y suburbanas, por lo que no se las indagó en este estudio.20

OBJETIVOS
Conocer la prevalencia de uso, los motivos para consultar, los beneficios percibidos y la comunicación al pediatra de cabecera de familias que consultan en prácticas de medicina alternativa o complementaria.

MÉTODOS
Se realizó un estudio de corte transversal. Se incluyeron todos los niños de 4 a 17 años que concurrieron acompañados por un adulto responsable a la Central de Emergencias Pediátricas del Hospital Italiano de Buenos Aires (HIBA), durante
el transcurso de las dos primeras semanas de octubre de 2006, de lunes a viernes, en los horarios de 9-12 h y de 14-18 h. La muestra se tomó en forma consecutiva y por conveniencia, previo consentimiento oral de los adultos acompañantes
de los pacientes.
Se excluyó a los pacientes con enfermedad aguda que requerían atención de urgencia y los portadores de enfermedades crónicas.
Se confeccionó una encuesta de 15 preguntas diseñada por un grupo de pediatras para ser contestada en la sala de espera y se realizó una validación de comprensión y ajuste con un grupo de 20 pacientes. No se midió la estructura ni la validez
interna de la encuesta (Anexo 1).
Se definió como medicina alternativa o complementaria a las siguientes prácticas: homeopatía, acupuntura, reiki, digitopuntura, reflexología, medicina naturista, quiropraxia, fitoterapia, medicina china, osteopatía, medicina ayurveda y medicina antroposófica.
Se incluyeron las siguientes variables: sexo y edad del paciente, edad y tipo de acompañante (madre, padre u otro), su nivel de instrucción finalizado (primaria, secundaria o terciaria/universitaria) y la comunicación al pediatra de cabecera de su consulta a medicina alternativa o complementaria. El estudio fue aprobado por el Comité de Ética de Protocolos de Investigación del Hospital Italiano de Buenos Aires.
Se calculó el tamaño muestral para demostrar una prevalencia comunicada de 11% con un intervalo de confianza de 95% y un error del 4%. El tamaño muestral se estimó en 233 pacientes. Las variables categóricas se analizaron con la
prueba de ji al cuadrado y las continuas, con la prueba t de Student. Se consideró significativo un valor de p menor a 0,05. Se utilizó el programa estadístico Stata 8.0.

RESULTADOS
Fueron invitados a participar del estudio 280 acompañantes de niños y completaron la encuesta 246. Se observó que 22 niños presentaron alguna enfermedad crónica; en 8, su enfermedad aguda no permitió la toma de la encuesta, en 3 los acompañantes manifestaron que no tenían tiempo y 1 no aceptó colaborar.
Todos los pacientes tenían sus necesidades básicas satisfechas y un seguro de salud.
La media de edad de los niños fue de 9,2 años y la de los acompañantes, 39,6 años. En el 72% de las consultas los acompañantes fueron las madres y en el 24%, los padres. Habían finalizado sus estudios secundarios el 84% de los
acompañantes y los terciarios o universitarios el 46,7% (Tabla 1).
El 84,5% conocía alguna medicina alternativa o complementaria y el 13% las habían consultado en alguna oportunidad. Las medicinas alternativas fueron: homeopatía 76% y 8,8%, acupuntura 62% y 2,4%, reiki 40,6% y 2,4% y otras 36,1% y 5,2% respectivamente.
El 96,7% de los niños que utilizaron una medicina alternativa o complementaria continuaron el seguimiento clínico con el pediatra de cabecera, pero el 42% de los acompañantes no se lo comunicó. Los acompañantes de los pacientes que habían consultado medicina alternativa o complementaria refirieron que les habían brindado más tiempo en la consulta en el 42%, habían mejorado los síntomas por los que consultaron en el 78,5% y habían dado respuesta al problema de salud de
su hijo en el 87% (Tabla 2).
El consultar en una práctica de medicina alternativa o complementaria no estuvo asociado a la edad o al sexo del paciente, como tampoco a la edad o al nivel de instrucción de los acompañantes.
DISCUSIÓN
Según nuestros resultados, la prevalencia del uso de medicina alternativa o complementaria en niños es de 13%. Este dato es similar al encontrado por Spigelblatt, en 1994 para población canadiense (11%)11 y menor al 54% recientemente
descrito por Jean en la población de EE.UU.8 A diferencia de este trabajo, en nuestro estudio se excluyeron los pacientes con enfermedades crónicas, por considerar que este dato conduciría a un sesgo en la muestra poblacional, debido a que
el HIBA es un centro de derivación de patologías crónicas de otras provincias.
La bibliografía señala que 1 de cada 3 mujeres estadounidenses consultaron medicinas alternativas o complementarias en alguna oportunidad y que éstas son principalmente de mediana edad, instruidas, urbanas y con seguro de salud.21 Este
grupo poblacional es similar a los acompañantes de las familias encuestadas en nuestro estudio.
En nuestra muestra no hallamos que el uso de medicina alternativa o complementaria estuviera asociado a la edad y sexo de los pacientes ni tampoco a la edad y nivel de instrucción del acompañante.
En una actualización reciente se señala que no existen diferencias significativas de género ni clase social entre los niños que usan medicinas alternativas o complementarisa y es controvertida la asociación en relación a la edad de los niños y
nivel educativo de los padres.22
La medicina alternativa o complementaria más consultada y conocida, según nuestro trabajo, fue la homeopatía, tal como se ha descrito en otros estudios.12-14 Esto podría explicarse por su larga tradición en el país; en cambio, en la población
estadounidense, la medicina alternativa o complementaria más consultada fue la quiropraxia.11
Es interesante observar que la homeopatía, como el resto de las medicinas alternativas o complementarias, es percibida por la gente como natural, inocua y carente de efectos adversos. Esto se sostiene, en alguna medida, por la escasa regulación y legislación en todo occidente, así como también por la falta de controles de farmacovigilancia.
21,22 En una revisión aleatorizada de estudios clínicos sobre homeopatía se destaca la falta de evidencia en la ecomendación de medicina alternativa o complementaria para dolencias en pediatría.23 Este tipo de estudios son ampliamente criticados por quienes apoyan las medicinas alternativas o complementarias, pues sostienen que no
se puede evaluar la satisfacción o percepción de bienestar que brindan las medicinas alternativas o complementarias por tratarse de algo subjetivo y personalizado y, por lo tanto, no cuantificable con los métodos utilizados por la medicina basada en la evidencia.24-26
En nuestro estudio, los motivos por los cuales los pacientes acuden a las medicinas alternativas o complementarias fueron diversos; entre ellos, se destacan: las creencias, las recomendaciones, el fracaso del tratamiento convencional, etc. Otros
trabajos han mostrado como motivaciones para la consulta: percepción de efectividad y seguridad, congruencia filosófica, énfasis en el enfoque holístico, contacto con lo natural, rol activo del paciente, buena relación médico-paciente, suficiente
tiempo en la consulta, etc.22,25 Como motivaciones negativas para no consultar en el ámbito de la medicina convencional se describe: falta de eficacia para ciertas enfermedades, efectos adversos graves, fallas en la relación médico-paciente,
consultas breves, listas de espera, poco contacto humano, etc.27
Se ha descrito una asociación significativa entre la falta de satisfacción con el tratamiento convencional y la utilización de medicina alternativa o complementaria;8 esto podría verse influenciado por el alto número de pacientes con enfermedades
crónicas en las cuales, muchas veces, los tratamientos tienen una eficacia limitada. El hecho de no poder encontrar en nuestro estudio una causa predominante por la cual los pacientes consultan en prácticas de medicina alternativa o complementaria habla de la diversidad de motivaciones existentes.19 Un estudio las ordenó según la freUtilización
de medicina alternativa o complementaria en una población pediátrica de un hospital de comunidad / 325
de organismos estatales, muchas veces con otras prioridades. También, el diseño de los estudios se dificulta aún más por la utilización simultánea de varios tipos de medicina alternativa o complementaria y de medicina convencional.
Múltiples estudios de n= 1 y la exclusión en los de pacientes con alta respuesta a placebo son algunas de las posibilidades para profundizar el conocimiento sobre las medicina alternativa o complementaria.27
Este estudio tiene algunas limitaciones: sus resultados se obtuvieron a partir de encuestas que registran datos alejados en el tiempo, con los consiguientes sesgos de recuerdo y condicionamiento de las respuestas. La población que consulta en nuestro hospital sólo es representativa de niños argentinos urbanos cuyas necesidades básicas están satisfechas.
Los pediatras deberíamos conocer e interrogar a los padres de nuestros pacientes sobre sus creencias en relación a la salud y eventual utilización de alguna medicina alternativa o complementaria. La comunicación médico-paciente sin prejuicios y un mayor conocimiento de los pediatras acerca de las medicina alternativa o complementaria permitirá un mejor cuidado de la salud de los niños que atendemos.

CONCLUSIÓN
El 84,5% de los encuestados conocía alguna medicina alternativa o complementaria y el 13% de los niños había acudido a ella en alguna oportunidad. La homeopatía fue la más conocida (76%) y la más consultada (8,8%). El 96,7% de los niños que consultaron en prácticas de medicina alternativa o complementaria continuaron el seguimiento clínico con el pediatra
de cabecera, pero el 42% de los acompañantes no se lo comunicó.
El consultar en prácticas de medicina alternativa o complementaria no estuvo asociado a la edad ni el sexo del niño, como tampoco a la edad o al nivel de instrucción alcanzado por el acompañante. ncuencia en: recomendación de conocidos, consideración de tratamientos más efectivos, temor a los efectos adversos de los medicamentos, insatisfacción con la medicina convencional, necesidad de atención más personalizada y acuerdo con los valores y creencias culturales de la medicina alternativa o complementaria.22
El 96,7% de los niños que utilizaron una medicina alternativa o complementaria continuaron el seguimiento clínico con el pediatra de cabecera; esto podría estar en relación con el prestigio de la pediatría en nuestra comunidad.
El 42% de los acompañantes no le comunicó al pediatra de cabecera que había consultado una medicina alternativa o complementaria. Estos y otros resultados coinciden en que la no comunicación con sus médicos oscila en 50-87%.12-15 Sin embargo, la bibliografía refiere que el 76% de los pediatras cree que, en el caso de utilizar alguna medicina alternativa o complementaria, sus pacientes se lo contarían.8
Al analizar la percepción de resultados encontramos que las prácticas de medicina alternativa o complementaria les dedican más tiempo de consulta en un 41%. En el HIBA, la consulta pediátrica tiene una duración de unos 20-30 minutos; aun así, las consultas a medicina alternativa o complementaria se perciben como más prolongadas.
No se encontraron diferencias significativas entre ambos enfoques en cuanto a la percepción de ser más escuchados ni ser más intensivos, como se han descrito en otros estudios.22
Finalmente, debería ser una prioridad para los médicos limitar el uso indiscriminado de terapias ineficaces, costosas o riesgosas, ya sean basadas en medicina alternativa o complementaria o en la medicina convencional. Esto es sumamente relevante en el caso de los pacientes pediátricos, cuya especial fisiología y etapa del desarrollo los torna particularmente vulnerables.26
Otra limitación es la falta de interés de la industria farmacéutica por financiar este tipo de estudios pues, en general, deja el costo en manos que usted considere adecuada.

Sugerimos a los lectores que las tablas y el formulario  de recolección de datos los lean en la página de SAP
Archivos Argentinos de Pediatría. Junio 2009
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